29 mar. 2011

Transformación.

Conoces a alguien, te gusta, te corresponde, te enamoras, comenzáis a acostaros juntos. Eres joven, y no eres precisamente el colmo de la experiencia. Exploras el sexo, lo disfrutas. Pero empiezas a sentir algo extraño...

Disfrutas mucho más cuando tomas tú las riendas, cuando tomas la iniciativa, cuando seduces a tu pareja y lo arrastras a la cama. Pues qué raro, en todos lados parece que "lo normal" es que la postura favorita sea con ella tumbada abajo. En las películas es el caballero andante el que seduce a la damisela. ¿Porqué prefiero ponerme yo encima y moverme a mi gusto? ¿Será esto normal? Ahí te preocupas, entras en internet, buscas, te informas, pero de lo que encuentras hablaremos en otra entrada. 

¿Y ahora que? ¿Cómo se lo digo? ¿Debería tratar de reprimirme? ¿Se lo tomará como algo malo? Calma, respiremos hondo. Si, es normal. No, no es enfermizo. No, no necesitas un psicólogo. Y sí, te decides a sacar el tema, con timidez, con bastante reparo. Al final, habláis de ello. Sorpresa,  reacciona bien, más bien, le encanta la idea...

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