28 abr. 2011

No es lo mismo

No es lo mismo decirlo que hacerlo, ni desearlo que sentirlo.



No es lo mismo escribir de femdom en la soledad de tu habitación, que hacerlo tras el primer orgasmo de la tarde y con un hombre a tus pies, decidido a lamerlos, besarlos y masajearlos como se merecen.

No es lo mismo pedir que ordenar.

No es lo mismo estar con un hombre en la cama y que te diga "Chúpamela, zorra" a que te diga "Porfavor, utilízeme mi Diosa, úseme".


Y ahora, en una tontuna tarde de viernes, con varias horas por delante para hacer realidad mis fantasías más perversas, para lamer, desear, tentar, dominar, someter y forzar... se me ocurre mucho más que decir y que escribir que en otras... que curioso.

Pero ahora, si me disculpáis... tengo una autoridad que aprovechar, un intenso placer que disfrutar...

Y un machote al que someter.


26 abr. 2011

Mucha actividad

Semana juntos, y a la vez mucha universidad y mucha familia...
Por tanto, hay poco tiempo libre, y ese tiempo habrá que dedicarlo en amar, lamer y follar (o que me follen más bien), por lo que esta semana bajaremos un poco el ritmo de entradas.

Eso sí... seguro que habrá momentos que merecerán ser contados por aquí.

24 abr. 2011

2x1

Dentro del cuerpo que se sienta ahora mismo delante del portatil de Sumiso J. residimos y compartimos dos seres diferentes, iguales, diferenciables...

Mi nombre es Ama. Soy exigente, estricta, caprichosa, dominante y orgullosa. Deseo y exijo que se me trate como a un ser superior, divino, inalcanzable. Soy impaciente y busco que mis órdenes sean obedecidas al instante. No admito ser desafiada o contrariada. Me siento identificada con venus, con afrodita. Soy una princesa, una reina, una Diosa; ese es el trato que espero recibir de Sumiso J. Es a mi a quien leéis en este apartado rincón de la red .

Pero tengo que compartir mis neuronas con A. que no es más que una cria, apenas salida de la adolescencia; la tipica chiquilla reservada que no llama la atención de nadie. Ella es melosa y romántica, y necesita ser mimada y querida. Podríais cuzaros con ella por la calle que no veríais que tras ella me escondo Yo, esperando al acecho a poder tomar el mando.


Y a veces, cuando estoy rodeada de gente me pregunto. ¿Cuántos a mi alrededor tienen su otro ser acechando, esperando?

21 abr. 2011

Días y días...

Normalmente escribes entradas con mucha retórica, describes aluviones de sensaciones, le das forma a magníficas experiencias.
Post aderezados con filosofía para darle cuerpo a todo esto y no sentirse raro... Como cuando a un juego, lo envuelves, le das color y le pones un bonito lazo para que deje de tener esa apariencia vulgar.

Esos días, la mayoría...

Pero luego, también hay otros días, donde necesitas escribir lo que sientes de una manera más elocuente, más directa.

Decir en primera persona, que no deseo hacerle un beso negro a mi amada, sino comerle el culo a mi diosa. Tampoco regalarle un cunnilingus de órdago sino comerle el coño horas y horas mientras ella aguante. Porque deseo que siente su culo en mi cara y que se olvide de mí, no que me utilice como su trono de reina. Y ya, al final, a la entrada del cielo, decir lo mismo que le puedo decir tembloroso... Donde se cambia 'recibir una lluvia dorada' por un entrecortado méame... Y un 'a sus órdenes' por un...
Por favor ama, escúpeme, abusa de mí... humíllame...


Porque a veces... hay otros días.

20 abr. 2011

Miércoles de relato

Aquel había sido un día especialmente frustrante. Afortunadamente sabía que en su casa tenía la forma perfecta de desestresarse. Abrió la puerta y se dirigió directa a la habitación, sabiendo que iba a encontrarle allí, desnudo y tumbado en la cama, tal como le dejó. Todo era parte del juego, sabía que él la había estado esperando impaciente, y el simple hecho de saberlo le resultaba delicioso. Todo en el juego estaba pactado de antemano, y ella sabía que bastaba una palabra suya para detenerlo todo, pero no le preocupaba. Le despertó con una suave nalgada, y soltó el bolso y todo lo que traía en los brazos. El se desperezó y sonrió dulcemente.

Ama, llegaste...
Llegué. Vamos, a la ducha.

Inmediatamente, él se levantó obediente y se dirigió al baño a calentar el agua. Le observó hacerlo, le deleitaba mirarle cuando estaba desnudo, y era por esto que le hacía estarlo prácticamente a todas horas. Era parte del juego, tan natural ya entre ellos como el hecho de vivir juntos. En casa, ella siempre se sentía confiada, segura, y sabía que él la adoraba por encima de todas las cosas. Se dirigió al baño y se le acercó. El estaba de espaldas a ella, así que le sujetó por la barbilla y se acercó a su oído.

-Estas de suerte, hoy tengo muy mal dia... Ahora, desnúdame.
El, excitado ante sus palabras, comenzó a tirar de su camisa, pero su impaciencia hizo que tratara de hacerlo sin desabrochar primero los botones, cosa que, por supuesto ella no debía permitir. Le sujetó las manos y le impulsó contra la pared del lavabo, implacable.

¿Te regalo el honor de desnudarme y asi es como te comportas?
No, yo..
¡Calla!

Le escupió, justo antes de meterle en la ducha. El se sentó allí, sin dejar de mirarla. A esas alturas su erección ya era evidente, y no era el único que se estaba poniendo a cien. La sensación de poder que le proporcionaba dominar a su chico era más excitante que cualquier otro afrodisiaco en el mundo. Se desnudó y entró tambien a la ducha. Colocando un pie sobre su hombro y mirándole, controlando la situación. Sin mediar más palabra, y mientras el agua caliente cubría sus cuerpos, empezo a orinar, dejando que el líquido cayera sobre él. Esa era su seña, su marca, y él la recibía gozoso, besando y acariciando sus piernas y sus pies. Cuando terminó, le pidió que se levantara y la enjabonara, como cada día. Él lo hacía, y lo debía hacer con mimo y cuidado. En todo momento la trataba como a una reina. Para ella, no había objeto más codiciado que él, era su esclavo, su juguete, su sirviente y su amante. Ella velaba por él, le protegía, y le cuidaba. Cada uno se sentía cómodo en su función y cada cosa funcionaba de acuerdo a sus deseos. Excitada por el roce del agua, el jabón y el cuerpo de él, le hizo arrodillarse y pasó su cabeza por entre sus piernas. El empezó a mover la lengua y los labios con una maestria que la volvía loca. Sentía cómo la lamía por todas partes, clitoris, vagina, ano, vulva... Le bastaron unos pocos minutos para llevarla hasta el climax, y aún así, siguió trabajando hasta que la llevó de nuevo a la cima del placer. Tuvo que obligarle a parar cuando sintió que ya no podía mas, y le acarició suavemente, agradecida. Después, salieron de la ducha y él la secó y le cepilló con mimo el cabello. A pesar de la gloria de la ducha, ella seguía con ganas de más.

-Sécate y esperame aquí. Aún no he acabado contigo hoy.

Cuando regresó, llevaba puesta su mejor lencería, tacones altos y llevaba en sus manos unas esposas y una pequeña correa. Le ató y se lo llevó hasta el salón, donde le obligó a arrodillarse mientras ella tomaba un libro y se tumbaba en el sofá. Allí le exigió que le lamiera los pies durante el tiempo que durara su lectura. Ella sabía lo excitante que a él le resultaba aquello, y era precisamente aquello lo que la llevaba a disfrutarlo enormemente. Pero al cabo de un rato, decidió que se había aburrido de aquello...

Levántate y ve a vestirte.- Dijo mientras le quitaba las esposas. -Te toca hacer un recado.

El obediente marchó a hacerlo, sin embargo, cuando volvió, ella le abofeteó, antes de obligarle a arrodillarse.

-¿Se puede saber porqué lo has hecho?

-Sólo cumplo sus órdenes ama... (sus palabras se vieron interrumpidas por otra bofetada)
¿Ah si? Entonces... (su voz descendió hasta un susurro) ¿Dónde está tu correa? ¿Acaso te permití que te la quitaras?

El contuvo una exclamación, sorprendido. Era cierto que ella no lo había mencionado. Inmediatamente, suplicó su perdón.

Ni siquiera los perros se quitan la correa solos... Quiero que me demuestres ese arrepentimiento que dices tener, y vas a hacerlo lamiendo ahora mismo mi culo, ¡vamos!

El comenzó a hacerlo con ansias. Ella sentía estremecida cómo la recorría con su lengua, sin ningún pudor, enseguida estaba totalmente cachonda, empapada, sintiendo una y otra vez su húmeda lengua recorriendo su ano, penetrándola, humedeciéndola. Era maravilloso. 



Se separó de él y, sujetando una mano contra su boca,sin permitirle ni la más mínima protesta, empezó a masturbarle con fuerza. Controlando su miembro y sintiendo cómo crecía su excitación. Cuando le creyó al borde del orgasmo, le tumbó en el sofá y decidida, se sentó sobre su cara, casi asfixiándole, y obligándole al mismo tiempo a lamerla completamente. Ella entre gemidos giraba sus caderas para obligarle a alternar entre su coño y el ano, y se dejó llevar por el enorme placer que le hacía sentir. Se deleitaba apretando su cuerpo contra sus labios, su lengua sus dientes... Sintió un primer orgasmo, y sin embargo, se movió con rapidez hacia el miembro de él, follándole con todas las ganas hasta sentirse, de nuevo en la cima del placer.

17 abr. 2011

Normas.

Con la firma y aceptación del siguiente listado, la pareja acepta como rol predominante en el ámbito sexual lo siguiente:
-A. se define como el elemento dominante en la pareja, debiendo asumir su papel de Ama y mantener activa la sumisión y el servicio de su Sumiso.
-J. se define como el elemento sumiso en la pareja, debiendo en todo momento obedecer y servir a su ama, procurando su máximo placer y bienestar.

1) A. tiene derecho a tomar el control sobre el cuerpo de J. en todo momento.

2) Es un deber para J. cumplir y satisfacer todos los deseos de A. en lo que al sexo se refiere.

3) J. tiene la obligación de vestirse o desnudarse cuando A. se lo ordene.

4) A. tiene derecho a decidir cuándo y cuánto puede J. masturbarse, él deberá cumplir con lo exigido.
4.1) J. no podrá masturbarse sin pedir permiso a A.

5) J. no deberá tener un orgasmo antes que A. a menos que ella indique lo contrario.
5.1) De suceder, J. deberá recompensar a A. con sexo oral hasta que ella alcance el orgasmo.
5.2) Los preliminares antes de echar un polvo son obligatorios, sin excepción.

6) A. podrá (si lo desea) decidir invertir temporalmente los roles que esta lista establece, el tiempo establecido por ella no podrá ser modificado por J.
6.1) Bajo ningun concepto este cambio temporal implicará un cambio real del rol que ejerce cada uno. J. no deberá olvidar que sigue estando bajo el control de A.
6.2) Bajo este supuesto, A. podrá escoger que puntos de esta lista serán aplicables y cuales no.

7) J. debe calzar y descalzar a A. cuando convenga.

8) Cada mañana (o al salir de la ducha) J. deberá cepillar el pelo de A. evitando lo máximo posible darle tirones que puedan dañarla.

9) Cada día (A ser preferible antes de dormir) A. recibirá un masaje de J. en el lugar que ella solicite.
9.1 El masaje en la espalda deberá ser siempre rematado con un beso negro.
9.2 El masaje en los pies deberá ser siempre rematado con un cunnilingus.

10) J. deberá estar dispuesto a permitir que A. le marque como propio (temporalmente), ya sea con mordiscos, chupetones u otros métodos.
10.1: Bajo ningún concepto J. podrá dejar en el cuerpo de A. marcas visibles.

11) J. deberá doblar y colocar adecuadamente cada prenda de ropa que le quite a A.

12) A. decide siempre la postura sexual. Por defecto A. llevará las riendas en la cama.

13) En señal de sumisión J. debe (siempre que haya la suficiente privacidad)
13.1) Al menos una vez al día dar un beso negro a A.
13.2) Al menos una vez al día arrodillarse y besar los pies o el calzado de A.

Cláusula: Esta lista se encontrará en uso y será de cumplimiento obligatorio durante el tiempo que A. considere necesario. Debiendo ésta tener en cuenta la opinión de J. al tomar una u otra decisión La cancelación de esta lista no implica la supresión de los roles aquí establecidos.
CláusulaII: J. deberá aprender y memorizar esta lista y estar preparado para recitarla si A. se lo solicita.
CláusulaIII: Esta lista se define y es aplicable exclusivamente al ámbito privado y sexual de la pareja, sin afectar, tanto en el ámbito público como privado, a la vida diaria de la misma.

Firmado y aceptado por:

J. A.

16 abr. 2011

Nuestra Historia (II)

Continuación de 'Nuestria historia (I)'

2. Listas

Acabé el post anterior mencionando que en las noches más fogosas a veces escribíamos pequeños relatos donde plasmar nuestras sensaciones.

En el primer relato escrito por mí (que pronto pondremos por aquí) fantaseba con una apuesta que 'lastimosamente' acaba perdiendo y que le daba a ella el derecho a fijar una norma semanalmente que yo, como buen perdedor debía cumplir. Empezaba muy suave para ir subiendo progresivamente hasta acabar con un control prácticamente total.

Con esto, las 'listas' empezaron a ser un tema recurrente en nuestras conversaciones más calientes, fantaseando con regirnos a alguna cuando empezaramos a vivir juntos.

Hace 3 meses, en una de esas noches, ambos con una excitación tremenda, dimos un importante paso... decidimos escribir una lista que pudiera cumplirse desde ese momento, y que soportara en alguna medida la distancia. A partir de ese instante, mi sumisión se trasladaba de mis fantasías, al día día, aunque poco a poco...

¿Cuál es esa lista...? De eso nos encargaremos en el próximo post.



Un par de pinceladas para ir abriendo boca... ;)

- J. debe calzar y descalzar a A. cuando convenga.
- Cada día (a ser preferible antes de dormir) A. recibirá un masaje de J. en el lugar que ella solicite.
** El masaje de la espalda deberá ser siempre rematado con un beso negro.
** El masaje en los pies deberá ser siempre rematado con un cunnilingus.

Continuará...

14 abr. 2011

Bandas Sonoras

Cuando entraste aquí, el aire salió.
Y cada sombra se lleno de incertidumbre.
No se quien te crees que eres,
pero antes de que acabe la noche.
Quiero hacer cosas malas contigo.

Soy el tipo que se levanta en su habitación.
Con el corazon enfermo y los ojos llenos de azul.
No sé lo que me has hecho,
pero se que esto es muy cierto
Quiero hacer cosas malas contigo.

Cuando entraste aquí, el aire salio.
Y todas esas sombras se llenaron de incertidumbre.
No se quien te crees que eres,
pero antes de que acabe la noche,
quiero hacer cosas malas contigo.
Quiero hacer cosas realmente malas contigo.

No se que lo que me has hecho,
pero se que es muy cierto;
Quiero hacer cosas malas contigo.
Te quiero hacer cosas realmente malas.




No soy una gran traductora, disculpadme. Ahora ¿Quién adivina porqué me encanta esa canción? 

12 abr. 2011

Sobre esclavos y sumisos.

Todos tenemos un juicio y una opinión, que no siempre coinciden, pero eso es lo bonito de las reflexiones personales.

Cada persona es un mundo, y como tal, cada pareja D/S. Pero todas comparten elementos deseos y prácticas comunes.Hablemos de nombres. Hay diversas maneras en que una persona dominante puede llamar a la que tiene bajo sus manos. Mas comunes, más extrañas, más tiernas, más alocadas...

Pero no siempre son sinónimos.

Un esclavo es (nos dice la historia moderna) un objeto que pertenece a la persona que lo posee. Es considerado un objeto sin voluntad propia y tratado como tal. Puede cambiarse, revenderse... Un esclavo no tiene opinión más que la de su amo. Debe vivir y sentir a través de él pues de él depende en plenitud. Sus deseos y motivos son siempre los de su amo y necesita ser dirigido para mantenerse.


Un sumiso es una persona que voluntariamente se entrega a su amo (sin entrar en motivos), que no lo poseerá como objeto de su propiedad. Su entrega es única, y personal... Posee iniciativa y deseos, que gestiona en pro del confort y el bienestar del otro. Toma el mandato de su amo como propio sin perder así su propia identidad. Obedecerá siempre, pero no ciegamente.


Un sumiso puede tratar de manipular al amo en busca de su beneficio propio, para un esclavo eso es inconcebible. Un esclavo no tratará de sorprender gratamente al amo como haría un sumiso, pues esperará siempre por sus órdenes.

Ambos tienen ventajas e inconvenientes, se asemejan, se mezclan, se confunden. Una misma persona puede ser esclavo y sumiso en distintos grados; pero cada nombre tiene (o debería) conllevar un uso y una intención determinada.

Como ama, prefiero tener a un sumiso al que poder tratar (puntualmente) como esclavo. ¿Vosotros?

10 abr. 2011

Esas pequeñas tonterías...

Un caluroso día de primavera, conducir hasta la playa. Sin bañadores ni nada, sólo para dar una vuelta. Sentarnos en el rompeolas. Besarnos, meternos mano, hablar de sexo. Dejarle caer que esa noche va a ser mi esclavo. Notar cómo se excita. Decirle que no lo llevaré al piso sin antes ir a comprarme un helado en un sitio en particular, ponerme caprichosa, exigente, autoritaria. Como una cría mimada. Hacerle levantar. Ver cómo se sonroja, se avergüenza, tiene miedo de que la gente note su erección. Me pide esperar un poco. Insisto en continuar el paseo...



Ya anochecía cuando nos subimos en el coche. Arranqué y antes que nada, fuimos a por mi helado...

9 abr. 2011

Contador a cero

Hace un mes fijamos un pequeño juego. Comenzaba ese día hasta el día en el que nos volviéramos a ver. Mi ama fijó una cantidad base de masturbaciones que podía tener, y una vez llegada a esa cantidad, a partir de ahí las cobraría a 6 € cada una.
(Inicialmente era una cantidad menor, pero con la excitación no se me ocurrió otra cosa que pedirle que el juego fuera más serio... Ouch!)

Bueno, pues a pesar de haber tratado de limitarme un poco y de que ella me haya 'regalado' alguna ya tengo el contador a cero, y aun quedan 14 días para vernos... Creo que como mínimo una cena y par de copas se ganará.
Está claro que la apertura del blog no me ha ayudado demasiado en este tema, jeje.


Me encantan los juegos donde ella no puede perder. ¿Y a vosotros? :)

7 abr. 2011

La lírica ya no está de moda

Por esta noche seré otra.
Seré princesa, dueña, diosa;
seré salvaje y amazona;
seré  mujer, ama y señora.

Por esta noche, soltaré mis ataduras
y que mis ansias te penetren y en tí fluyan.
Y tomaré tu voluntad y tu alma crudas.
Con ellas me crearé, de lascivia pura
mi reino de sumisión, donde vivir desnuda.

Entrégate, arrodíllate y serás mío.
Te mostraré partes ocultas de ti mismo;
serás mi perro, esclavo, sirviente, sumiso.
Mientras el mundo ahí siga helado y frío,
nos gozaremos, en lujuria consumidos.

Por esta noche seré otra.
Seré fuerte, dura, ansiosa;
seré exigente y caprichosa;
seré tu bien, tu mal, tu diosa.



Nuestra historia... (I)

Poco a poco iremos contando cómo fueron nuestros comienzos y cómo hemos llegado hasta aquí.

1. Prolegómenos:

Recuerdo las primera conversaciones sobre el tema... hace no mucho más de año y medio.
- Sí, la verdad que soy más de que la chica lleve las riendas en la cama.
- Vaya, pues a mí también me llama eso de ser más activa.

A partir de estas conversaciones, empezamos a tontear con algunas cortas, débiles y aisladas "sesiones", donde casi lo más importante era aclarar que todo eso era un juego que comenzaba cuando se abría la puerta de la habitación y acababa al salir de la habitación, al volverla a abrir.



Pero la crudeza de la relación a distancia hacía mella... Nos amábamos, nos deseábamos, y el hecho de querer sentir en su máximo exponente al otro, la necesidad de entregarse, de adorar, de sentir que todo seguía igual, potenciaba que de vez en cuando saliera a flote este tema con el que fantasear deliciosamente en largas noches de chat.

De esas largas noches se generaron los primeros relatos, que aunque algunos no eran de femdom, otros si representaban claramente la sed de sexo salvaje con un claro componente de dominación... Y cada vez, el femdom iba estando más presente en nuestras fantasías.

Continuará...

5 abr. 2011

Átame y hazme tuyo...

Los estudiantes no gastan un duro y los sex-shops son caros.  Unos más y otros menos. Pero allá donde no hay acude rauda la imaginación a salvarte. Y ahí estás, lo tienes frente a ti, y necesitas una forma de mantenerlo sujeto. A tu mente acuden imágenes de bondage. Preciosas, elaboradas,  fotos y fotos que has visto por ahí. Pero de donde no hay, no se puede sacar. Pensativa, miras a tu alrededor, te echas la mano al cuello y... ¡Voilà!


Tengo muchísimos pañuelos. De todos los colores.  Me encantan. Quedan bien y son elegantes. Y tienen una fantástica ventaja... Venda, mordaza, esposas... Con un poco de habilidad, sirven para todo. Por supuesto que si pudieras gastarías un poco de dinero en algo más elaborado, pero cumplen de sobra su función. Al ser de telas suaves, miman mucho la piel; al ser piezas largas, puedes trabajar con soltura y son difíciles de desatar...


Dilema resuelto, le tomas, le atas. Una breve orden. ¡Desátate! Si lo consigue, rehaces los nudos. Si no... Es tan divertido que lo intente...

Imagenes que me encantan (I)

Este tipo de imagen me fascina.
Naturales, afables, sencillas.
Ella... vestida como cualquier día, hermosa, sugerente, disfrutando de la situación y de su sumiso.
Él... medio desnudo, entregado, a sus pies.




En unos días, como continuación de esta entrada colgaré otra, que es también de mis favoritas, exactamente por las mismas razones.

3 abr. 2011

Mi Ama

Mi Ama es natural, sencilla y sensata. Es bondadosa, con un corazón que no le cabe en el pecho y tremendamente tierna.
Ella, Ama, es realmente inteligente, y así lo atestigua la carrera que estudia.
Apasionada de la lectura como pocos, lo que incrementa su nivel cultural a un lugar que la mayoría solo puede desear.
Escucharla es siempre un placer.
Es alegre, divertida y le encantan los placeres de la vida.
Es hermosa de pies a cabeza. Unos pies preciosos, unos muslos a los que siempre deseo agarrarme y no soltar nunca más, un trasero no muy voluptuoso pero con buenas curvas, unos pechos pequeños pero con el tamaño justo, firmes y bonitos y unos ojos marrones donde para mi es imposible no perderse.
Su habilidad en la cama no puede ser de este mundo. Saborea cada actividad, cada galope, cada movimiento. Es su terreno, parece que ha sido creada únicamente para gozar y recibir placer.



Ama comparte muchísimas cosas conmigo, la mayoría. Y en las pequeñas cosas que somos diferentes nos complementamos para hacer de nosotros una unión indivisible de la fortaleza de un bastión. Si yo soy un poco tímido, ella es más decidida. Si ella es un poco más impulsiva, yo mantengo la calma. Si ella desea tener poder... yo deseo dárselo. Es cierto que aunque ella afirma que es impulsiva, créanme, la mayoría de las veces se piensa muy muy bien lo que debe hacer.
Por otro lado compartimos algo único. Ambos tenemos una cara alegre, fiestera y a veces incluso plana y simple, y por otro lado una versión más bohemia, más oscura, profunda a rabiar. Las mismas caras en la misma medida. Muy racionales y conservadores, pero por otro lado, internamente, también liberales y alternativos.

Entonces con todo esto... es absurdo dudar sobre mi función.
Ama para mí es perfecta, una persona única e irrepetible, lo cual la eleva a nivel de Diosa... ¿cómo no iba a entregarme a ella y a todos sus caprichos?

Nada deseo más en el mundo que hacerla feliz y darle todo lo que pida, más allá de que me ponga más o menos la situación, simplemente... se lo merece.

A sus pies, mi Ama.

Dominante.

Lo bueno/malo que tenemos las personas impulsivas es que rara vez nos paramos a pensar en el porqué de nuestras acciones. Entre Sumiso y yo, el intercambio de poder es algo que ha surgido de forma natural, espontánea, como si fuera una consecuencia lógica del profundo respeto y amor que compartimos. Pero desde hace varios días he comenzado a darle vueltas a una pregunta. ¿Por qué?

Sumiso ha sido siempre claro conmigo en este aspecto, dentro de su necesidad de entregarse viene comprendida la de explicarme porqué necesita estar a mis pies. ¿Y yo? ¿Cuál es mi motivo? 

Dejo de lado los motivos más elementales y evidentes, aquellos que comparte toda persona que ha saboreado el BDSM en cualquiera de sus representaciones: Morbo, diversión, excitación, deseo, mentalidad abierta...  ¿Qué es, que me ha convertido en un Ama? 

Para empezar, debo mencionar: el poder es terriblemente adictivo, la más dulce droga que jamás probé. Coincidiréis conmigo, una vez catado su dulce aroma, el cuerpo comienza a pedir más y más... 

Pero la tensión principal, la mayor fuerza de todas, creo que va unida a mi personalidad. Siempre fui una mujer fuerte, que pisa firme allá donde va, pero llevo los sentimientos y los nervios siempre a flor de piel, y necesito un esfuerzo constante para mantenerlos bajo control. Cuando algo va mal, enseguida me desespero y empiezo a ir a la deriva.  Y pensáis ¿Y eso qué tiene que ver? Lógico, yo también tardé en verlo, pero es sencillo. Cuando me enfrento a Sumiso, esa parte de mí me arrastra a necesitar su entrega. El dominio que ejerzo sobre él es mi terapia, me devuelve el rumbo. Veo cómo se entrega a mí por completo y una parte de mí dice "Estás a salvo. "

O más literalmente, tal como le dije ayer:
"Cuando siento que estás lejos y que te necesito, siento la necesidad de que me demuestres que estás loco por mi, sentir que todo está bajo control y que lo nuestro es tan fuerte como siempre, así consigo no perder la cabeza ni desesperarme."

2 abr. 2011

Sobre enlaces e Internet...

Cuando algo dentro de ti te incita a buscar imágenes de BDSM en Internet, empieza un proceso que puede asemejarse al de pelar una cebolla. Tienes que irte adentrando, descartando lo primero que te encuentras: suciedad, dureza, sequedad... hasta por fin, al final del camino, empezar a encontar lo que en realidad te interesa.



Un ejemplo de lo que NO te devuelve google en las primeras búsquedas: Fetichismo, erotismo y sumisión vestidos de una manera artística y elegante.

http://carmenicadiaz.com/blog/

1 abr. 2011

Viernes de relato.

Los viernes son unos días fantásticos, termina la semana. Son días de relax y de planear el fin de semana. De llegar agotada y sentarse a disfrutar de tu pareja. Hoy os regalo uno de esos pequeños relatos que de vez en cuando Sumiso se encuentra en su e-mail. De hecho, éste es, hasta el momento, mi favorito de entre los que he escrito. No se porqué. Disfrutadlo.


PD: Tratamos de que este sea un blog de entradas breves, de lectura rápida y cómoda, pero un relato dura lo que debe durar.
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-Vamos, recítamela.
- Mi ama...
- No me repliques, recítala, claro y despacito, que te oiga bien.

Él la recitó, era una lista con casi 20 puntos. La lista que daba forma y sentido a la especial relación que compartían ambos, una lista en la que se definía que ella ostentaba todo el poder y la autoridad de la relación, mientras que él se sometía a sus órdenes y mandato. Uno de esos puntos, le obligaba a memorizar dicha lista y a recitarla cuando ella lo solicitara. Ella cerró los ojos, paladeando cada palabra. Disfrutando del poder de tenerle frente a ella, arrodillado, con la mirada baja, y describiendo de cuantas formas quedaba su persona al mando de su grandísima Diosa, su Ama, su Señora. No cometió ni un solo error, no se olvidó de una sola palabra. Ella estaba gozosa, disfrutando. Sintió deseos de poseerlo en ese mismo instante, pero se contuvo, la noche acababa de empezar.

- Perfecto, hasta la última coma. Bien hecho sumiso...
-Muchas gracias mi ama, siempre a sus pies ama.

Ella le atrajo, mientras le pasaba las afiladas uñas por su espalda, causando un delicioso estremecimiento en su piel le susurró con voz seductora.

-Ahora vas a ponerte bien guapo y vamos a salir, quiero que me invites a cenar, pero yo voy a elegir qué tomarás.
-Sí mi ama.

Se acercó a su armario y escogió para él unos vaqueros elegantes, una chaqueta de piel y una camisa negra, su favorita, quería que su esclavo estuviese especialmente sexy esa noche.

-Ponte esto, con los zapatos nuevos. Y arréglate bien.

Mientras él iba a planchar su ropa, ella se enfundó en un sexy vestido rojo y negro, que dejaba bien a la vista su escote, y se calzó unos altos tacones. Bajo él, llevaba un atrevido conjunto de lencería y unas medias negras. Preparada para matar. Cuando él volvió a la habitación, inmediatamente y por su propia voluntad dejó la ropa sobre la cama, se arrodilló a sus pies y la besó en los zapatos.

- Mi Señora. Está usted preciosa, bellísima.
-Pues espera a que termine de arreglarme... Vamos, sigue con lo tuyo.

Él se levantó y comenzó a vestirse, pero inmediatamente ella le sujetó con fuerza por la barbilla.

-Te he dado una orden. ¿Qué debías responder?
- Si mi ama, lo siento mucho mi ama.

Ella le dió una suave bofetada, pero sonrió divertida.
-Mejor.

Le soltó. Se soltó el pelo, se arregló los rizos y se puso un discreto pero correcto maquillaje. Para cuando ella había acabado él ya la estaba esperando.

-Aquí tengo su abrigo mi señora.

Ella le besó.

Fueron al restaurante. Cenaron, cuando llegó el camarero, ella pidió con naturalidad, con soltura, de forma totalmente casual la comida de los dos, aunque él no supo qué iba a tomar hasta que ella lo dijo. Nadie en el restaurante podía notarlo, pero el que ella hubiera decidido por él había creado inmediatamente un autentico clima de tensión sexual en esa mesa. Tomaron el vino, cenaron, rieron. Disfrutaban mucho juntos, se amaban con una locura desenfrenada, y nadie conocía los secretos que se ocultaban en su dormitorio.

Él pagó la cuenta de ambos. Hacía ya tiempo que habían incluido en su lista apartados que especificaban el control que ella tenía sobre su dinero. Volvieron juntos a casa, tomados de la mano, charlando de temas variados, se besaron con cariño varias veces. Estaban excitados por el vino y la cena. Y al abrir la puerta de casa, se desató la pasión.

Ella le besó, con fuerza, sujetándole del pelo. Le obligó a arrodillarse y cuando él hizo un amago de tocarle el trasero le dio una cachetada. Suave pero enérgica, como siempre, pues no eran para causar dolor sino para reforzar su autoridad como ama y dueña de su esclavo. Subió un tacón hasta su pecho, y empujó con firmeza hasta que él estuvo tumbado sobre el suelo. Se situó sobre él, con ambos tacones a los lados de su cabeza, de forma que él podía ver perfectamente bajo su vestido. Ella estaba pletórica, triunfante, se sentía la dueña del mundo y cada vez estaba más caliente...

-¿Sabes quien eres?
-Soy tu sumiso señora, tu humilde esclavo y siervo y sólo vivo para adorarte.

Ella deslizó el tacón por su pecho, bajando hasta tenerlo firmemente apoyado en su entrepierna.

-Eso es, soy una diosa y tu eres mi siervo, y esta noche, quiero que me honres.
-Todo lo que mi señora desee.

Se sentó sobre la cama y le ordenó que la descalzara, una vez tuvo descalzo el primer pie, trató de impedir que pudiera quitarle el otro golpeando con el pie enfundado en la media en su cara, dejando claro quien era la dómina en aquel juego. El le besó los pies ya descalzos. Ella se bajó las medias para permitir que pudiera acariciar y besar sus pies desnudos que él adoraba tanto. Ella le apartó, se acercó hasta el cajón y extrajo de él un pequeño collar con correa. Se lo colocó, el estaba ya muy excitado y parecía que la cremallera de sus vaqueros iba a estallarle.

- Quiero a mi esclavo desnudo. Ahora.

-El se desnudó rápidamente. Se arródilló y la miró a los ojos. Se llevó un bofetón.

-¡Baja la vista, siervo!

El obedeció, ella gozaba viendo su obediencia. Aquella obediencia que le resultaba tan natural, ¿Cómo no iba a dársela? Ella era su ama, estaban allí para eso. Pasó las uñas por su pelo y le apretó la cabeza contra su ingle, él pudo oler, a través de la ropa la excitación de ella, lo que aún le puso más cachondo. Ella tiró de la correa y le hizo ponerse de pie, con la mirada suya aún hacia el suelo, ella le rodeó, y le mordisqueó en el cuello.

-Vas a tener el privilegio de gozar con tu ama. ¿Estas contento?
-Su placer es mi placer ama, solo el suyo importa.

- Le tumbó sobre la cama. Se despojó del vestido y de la ropa interior. Después se sentó sobre el rostro de él, de forma que sus labios y su lengua rozaban el ano de ella. Él sabía lo que ella quería y se perdió en aquel glorioso agujero. Ella disfrutó enormemente de sus labios y su lengua explorando su culito. Sus pies rozaban su pene, aumentando hasta el infinito el placer de él. Cuando ella se cansó, se levantó y se puso de pie, apoyando uno de sus pies sobre su mejilla. Ejerciendo presión contra la cama. Se inclinó sobre él.

-¿Te ha gustado?
-Su culito es mi cielo ama, nada deseo más.

Ella sonrió, se dejó caer de nuevo, con sus rodillas a los lados de la cara de él. Permitiéndole ver con todo lujo de detalles su húmeda entrepierna.

¿Estás seguro, sumiso?