20 abr. 2011

Miércoles de relato

Aquel había sido un día especialmente frustrante. Afortunadamente sabía que en su casa tenía la forma perfecta de desestresarse. Abrió la puerta y se dirigió directa a la habitación, sabiendo que iba a encontrarle allí, desnudo y tumbado en la cama, tal como le dejó. Todo era parte del juego, sabía que él la había estado esperando impaciente, y el simple hecho de saberlo le resultaba delicioso. Todo en el juego estaba pactado de antemano, y ella sabía que bastaba una palabra suya para detenerlo todo, pero no le preocupaba. Le despertó con una suave nalgada, y soltó el bolso y todo lo que traía en los brazos. El se desperezó y sonrió dulcemente.

Ama, llegaste...
Llegué. Vamos, a la ducha.

Inmediatamente, él se levantó obediente y se dirigió al baño a calentar el agua. Le observó hacerlo, le deleitaba mirarle cuando estaba desnudo, y era por esto que le hacía estarlo prácticamente a todas horas. Era parte del juego, tan natural ya entre ellos como el hecho de vivir juntos. En casa, ella siempre se sentía confiada, segura, y sabía que él la adoraba por encima de todas las cosas. Se dirigió al baño y se le acercó. El estaba de espaldas a ella, así que le sujetó por la barbilla y se acercó a su oído.

-Estas de suerte, hoy tengo muy mal dia... Ahora, desnúdame.
El, excitado ante sus palabras, comenzó a tirar de su camisa, pero su impaciencia hizo que tratara de hacerlo sin desabrochar primero los botones, cosa que, por supuesto ella no debía permitir. Le sujetó las manos y le impulsó contra la pared del lavabo, implacable.

¿Te regalo el honor de desnudarme y asi es como te comportas?
No, yo..
¡Calla!

Le escupió, justo antes de meterle en la ducha. El se sentó allí, sin dejar de mirarla. A esas alturas su erección ya era evidente, y no era el único que se estaba poniendo a cien. La sensación de poder que le proporcionaba dominar a su chico era más excitante que cualquier otro afrodisiaco en el mundo. Se desnudó y entró tambien a la ducha. Colocando un pie sobre su hombro y mirándole, controlando la situación. Sin mediar más palabra, y mientras el agua caliente cubría sus cuerpos, empezo a orinar, dejando que el líquido cayera sobre él. Esa era su seña, su marca, y él la recibía gozoso, besando y acariciando sus piernas y sus pies. Cuando terminó, le pidió que se levantara y la enjabonara, como cada día. Él lo hacía, y lo debía hacer con mimo y cuidado. En todo momento la trataba como a una reina. Para ella, no había objeto más codiciado que él, era su esclavo, su juguete, su sirviente y su amante. Ella velaba por él, le protegía, y le cuidaba. Cada uno se sentía cómodo en su función y cada cosa funcionaba de acuerdo a sus deseos. Excitada por el roce del agua, el jabón y el cuerpo de él, le hizo arrodillarse y pasó su cabeza por entre sus piernas. El empezó a mover la lengua y los labios con una maestria que la volvía loca. Sentía cómo la lamía por todas partes, clitoris, vagina, ano, vulva... Le bastaron unos pocos minutos para llevarla hasta el climax, y aún así, siguió trabajando hasta que la llevó de nuevo a la cima del placer. Tuvo que obligarle a parar cuando sintió que ya no podía mas, y le acarició suavemente, agradecida. Después, salieron de la ducha y él la secó y le cepilló con mimo el cabello. A pesar de la gloria de la ducha, ella seguía con ganas de más.

-Sécate y esperame aquí. Aún no he acabado contigo hoy.

Cuando regresó, llevaba puesta su mejor lencería, tacones altos y llevaba en sus manos unas esposas y una pequeña correa. Le ató y se lo llevó hasta el salón, donde le obligó a arrodillarse mientras ella tomaba un libro y se tumbaba en el sofá. Allí le exigió que le lamiera los pies durante el tiempo que durara su lectura. Ella sabía lo excitante que a él le resultaba aquello, y era precisamente aquello lo que la llevaba a disfrutarlo enormemente. Pero al cabo de un rato, decidió que se había aburrido de aquello...

Levántate y ve a vestirte.- Dijo mientras le quitaba las esposas. -Te toca hacer un recado.

El obediente marchó a hacerlo, sin embargo, cuando volvió, ella le abofeteó, antes de obligarle a arrodillarse.

-¿Se puede saber porqué lo has hecho?

-Sólo cumplo sus órdenes ama... (sus palabras se vieron interrumpidas por otra bofetada)
¿Ah si? Entonces... (su voz descendió hasta un susurro) ¿Dónde está tu correa? ¿Acaso te permití que te la quitaras?

El contuvo una exclamación, sorprendido. Era cierto que ella no lo había mencionado. Inmediatamente, suplicó su perdón.

Ni siquiera los perros se quitan la correa solos... Quiero que me demuestres ese arrepentimiento que dices tener, y vas a hacerlo lamiendo ahora mismo mi culo, ¡vamos!

El comenzó a hacerlo con ansias. Ella sentía estremecida cómo la recorría con su lengua, sin ningún pudor, enseguida estaba totalmente cachonda, empapada, sintiendo una y otra vez su húmeda lengua recorriendo su ano, penetrándola, humedeciéndola. Era maravilloso. 



Se separó de él y, sujetando una mano contra su boca,sin permitirle ni la más mínima protesta, empezó a masturbarle con fuerza. Controlando su miembro y sintiendo cómo crecía su excitación. Cuando le creyó al borde del orgasmo, le tumbó en el sofá y decidida, se sentó sobre su cara, casi asfixiándole, y obligándole al mismo tiempo a lamerla completamente. Ella entre gemidos giraba sus caderas para obligarle a alternar entre su coño y el ano, y se dejó llevar por el enorme placer que le hacía sentir. Se deleitaba apretando su cuerpo contra sus labios, su lengua sus dientes... Sintió un primer orgasmo, y sin embargo, se movió con rapidez hacia el miembro de él, follándole con todas las ganas hasta sentirse, de nuevo en la cima del placer.

5 comentarios:

  1. Cambiale la letra, que está en color negro y no se lee si no lo subrayas! ;)

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  2. Lo siento, estaba en proceso ^^

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  3. Ohhhhh que bonito, está fabuloso este relato si me permite decirselo Ama.A

    La introducción de la lluvia es un detalle especial, que a mi me produce especial placer.
    Algunos de lo momentos más intensos bajo el poder de mi AMA son en los que me humilla terriblemente con su lluvia, cuando en cada ocasión aparece un juego nuevo más atrevido que el anterior y siempre soñando con el siguiente...

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  4. Qué clase tienes contando cosas tan explícitas, escribir relatos eróticos es muy difícil, para que no sean moñas o chabacanos o cuanto menos no creíbles. Gran placer leerte.

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  5. Vais a conseguir que me sonroje entre los dos :P

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