16 ago. 2011

Monogamia

En la "flor de la vida", como dicen algunos, plena juventud y toda una vida por delante.
Aún sales a la calle y en las aceras, tranvías y metros intercambias miradas, algunas inocentes, ya otras no tanto. Instintivamente buscas cruzar la mirada con la típica chica mona que comparte tu vagón. En ocasiones, te buscan a tí... quizás simplemente porque eres el 'chaval' que anda por allí.
Y es que es la época del flirteo y de la tontería. Quizás la época del probar y de disfrutar sin remordimientos porque en realidad eso de asentarse puede esperar un poco.

Mis primeros años de "hombre" (muy entrecomillado) estuvo en cierta medida lastrado por mi inherente timidez y por qué no decirlo, por una visión un tanto conservadora del amor. No mucho después, casi cuando todo eso empezaba a cambiar conocí al amor de mi vida... el alma de este blog.
Por tanto, de la atrevida juventud del primer párrafo prácticamente sólo pude saborear contados meses.

Se podría entender, por tanto, que quedara un anhelo o una pequeña espina clavada, que aunque ni en broma quisiera cambiar la situación actual por esa libertad, en algún momento si podría desear algun pequeño intervalo de tiempo sin ataduras.
Pero curiosamente mi fantasía es otra, radicalmente opuesta. El deseo crece y la excitación se dispara cuando entre sueños imagino a mi amada celosa, convencida de que no me va a compartir con nadie más. Acercándose, poniéndome su sexo en mi cara y diciéndome...

"Míralo bien, es el único que vas a ver en tu vida".

2 comentarios:

  1. Es precioso y es evidente que lo tienes muy claro...además eras monógamo porque te sale del alma no por que te lo impongan...la vida da muchas vueltas pero es posible que nadie vaya a tenerte al nivel que te tiene ella, disfrútalo

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