22 ene. 2012

Ha sido por instinto...

En una de esas casualidades que sólo te pasan en época de exámenes. (Bastante están tardando ya los científicos del mundo en arreglarlo) te levantas a merendar y te encuentras empezando un curioso programa: Atracción sexual: La ciencia del sex-appeal.  Claramente, aunque en un principio no lo planteas, al final terminas por engancharte y te quedas a verlo entero.

Y cuando empiezan a hablar de la química de la infidelidad, de los distintos instintos que llevan a una mujer a ser infiel, divagas, y divagas hacia tu tema preferido... En brevísimo resumen, contaban que si bien la mujer elije a su pareja por una infinidad de motivos físicos, hormonales y psicológicos; puede que en determinados momentos el instinto le guiara a desear a un hombre distinto al que está enamorada. Y es que amor y sexo son procesos totalmente independientes, como ya bien sabemos muchos...


Y es entonces cuando te planteas. "Pues claro". Y es que ¿Porqué iba una mujer a tener que conformarse con un sólo hombre? Siendo una persona tan decidida, tan especial, tan segura ¿No es un desperdicio que no pueda disfrutar de todo hombre que se le antoje? Y es que es tan erótico... la simple idea de tener a tu sumiso esperando en casa, mientras sales a cazar a un buen musculitos que te deje como nueva... 

No se a vosotros, pero a mí me encanta la idea. Y quizás (eso espero) llegue el día de...


"Cielo, no me esperes levantado, que hoy follo." 

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