3 sept. 2012

Microrrelato (II). Las visitantes

Continuación de 'La visitante'.

5 años después la situación había cambiado por completo. Mi preocupación ya no era adivinar cuál de sus amigas era la que se sentaba sobre mi rostro, sino si aún quedaba alguna chica de nuestro entorno cercano de la que no hubiera catado alguna vez el sabor de sus pies o de su ano. Inigualable la sensación de saludar a una amiga con dos tímidos besos de cortesía sabiendo que seguramente esa mujer ya se habría corrido en mi boca.
Notar cómo aún me ruborizaba tras un comentario caliente de mi novia en presencia de una compañera suya de trabajo, cuando quizás esa era la que había acabado orinando sobre mí tras descubrir por primera vez el placer que le daba mi lengua.
También absurdo, pero apasionante sentir vergüenza al hacer algún comentario en alguna cena con su grupo de amigas, cuando quizás ese mismo grupo fue el que me tuvo atado desnudo durante horas en nuestras enigmáticas reuniones.

Curiosamente, la venda sobre mis ojos se había convertido en mi 'instrumento sexual' predilecto.

1 comentario:

  1. Bueno... Ya hemos llegado a lo que se podría llamar el cielo sumisil, lugar de descanso eterno para los pobres y ajetreados sumisos :)

    Saludos :)

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