-Estás tardando más de la cuenta Mary Poppins, llévamelo a la piscina y no olvides el vino.
Le vió sonrojarse, lleno de verguenza, y todo porque en su día, hace ya cuatro años, cuando le pidió que escogiera su palabra de seguridad no se le ocurrió decir sino "Supercalifragilísticoespialidoso" Le encantaba burlarse de él a todas horas por ello. Se lanzó a la piscina, tenían suerte de tener aquella terraza con vistas a unas montañas repletas de bosque, porque no habían vecinos cercanos y tenían toda la privacidad del mundo. Ni siquiera unas murallas de granito les darían más intimidad. A veces le dejaba allí fuera desnudo por las noches, cuando quería la cama para ella sola.
Al momento él llegó con el postre y se arrodilló en el borde de la piscina, para que ella pudiera servirse.
-Muy bien Mary.
Le toqueteó un poco el cinturón para comprobar que lo llevaba bien puesto. El gimió, llevaba varios días sin correrse y el menor roce le excitaba
-Mira que cosita más encogida e insignificante. No podéis ni compararos con la belleza de una mujer
-Es cierto, pero es toda suya Dueña, puede hacer lo que quiera
-Lo que quiera ¿eh?
Salió de la piscina y, desabrochando su biquini, lo utilizó para atarle por las muñecas. Tenían unas esposas, pero ella prefería atarle con lo que tuviera a mano. Lo miró a los ojos (eran azules como el mar, su mejor cualidad con diferencia) y le dió una suave bofetada, sólo un preámbulo.
-Tengo un regalo fantástico por tu cumpleaños, y vamos a estrenarlo aquí mismo.

Mary se acercó a ella y se lanzó a lamerle los pies como loco, desenfrenado.
-Dame más por favor, necesito más. No puedes parar ahora...
Ella enfadada apagó su cigarrillo en su trasero, él gritó, así que de una patada lo lanzó a la piscina.
-Cállate furcia, que te crees que eres Batman y no llegas ni a Robin.
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Saludos a treinta, el navegante, spirit y net, el resto próximamente en otro relato ;)