(Sonido de teléfono)
- ¿Si?
- ¿Sí? ¿Es esa acaso forma de contestar a mis llamadas?
-Lo siento mucho Ama, no sabía quien era y...
-Está bien, no importa, Quiero que vengas ahora mismo aquí y me traigas una botella de vino además.
-Ama pero...
-¿Pero?
-Es que... estaba haciendo la cena y...
-Basta de excusas, ahora mismo.
-Si ama, es que...
-Creo que no lo has entendido, me da igual que se te queme la cena si hace falta, Quiero que vengas y Quiero que lo hagas ahora mismo, todo lo demás puede esperar, tu collar te está esperando, y tu ansiosa ama también, estoy sedienta de placer y necesito tener a mi sumiso conmigo para satisfacerme. ¿Acaso vas a rechazar el deseo de una Diosa por unos macarrones? Soy una princesa, y soy caprichosa, y tú estás para satisfacer mis caprichos. ¿Me dejarás aquí, consumida en deseo para echarte en el sofá? Cuando tu Diosa te reclama, es porque sabe que lo que tienes por hacer puede esperar, porque yo nunca te reclamaría si estuvieras de verdad ocupado.
-Por supuesto que no Ama...
-Entonces te estaré esperando aquí, y cada minuto que tardes será un minuto de deseo insatisfecho, porque estoy ardiendo y Quiero tenerte aquí para aliviarme. Sabes que nos espera una noche intensa, que vas a disfrutar como nunca, que terminarás gimiendo como una perra a mis pies, y que yo terminaré satisfecha y agotada, porque esa es tu misión, satisfacerme hasta el extremo, y la mía es recordarte que ninguna excusa está por encima de mi placer.
-Mi ama...
-Dime.
- ¿El vino lo prefiere tinto o blanco?
29 may 2011
28 may 2011
Exámenes
26 may 2011
"Esos días..."
Más de una vez ha pasado, estar de vacaciones o disfrutando de unos días libres juntos, con mucho sexo y mucha pasión cuando de repente hace su aparición y todo cambia.
Son esos días en los que la mujer prefiere mimos y cariños antes que sexo salvaje, cuando prefiere más quedarse tranquila que salir y tener un día ajetreado por ahí.
¿Qué mejor oportunidad para tratarla como se merece?
Podría ser buena idea tener una norma tal como...
"Mientras a A. no le apetezca masturbarse, J. tampoco podrá hacerlo".
El día que le llega la inoportuna visitante ella no puede realizar ningún tipo de práctica sexual por lo que me deja con el calentón. Así el segundo día, que suele ser el peor, cuando más dolores y más incomodidad puede tener, me tiene totalmente sumiso, a sus pies, y deseando (aún más) cumplir sus órdenes y satisfacer sus caprichos.
Y ya, sólo cuando de nuevo esté al 100% y pueda quedarse totalmente satisfecha podré de nuevo liberarme y dedicarnos a otras prácticas más habituales.
Creo que Ama estará de acuerdo...
Son esos días en los que la mujer prefiere mimos y cariños antes que sexo salvaje, cuando prefiere más quedarse tranquila que salir y tener un día ajetreado por ahí.
¿Qué mejor oportunidad para tratarla como se merece?
Podría ser buena idea tener una norma tal como...
"Mientras a A. no le apetezca masturbarse, J. tampoco podrá hacerlo".
El día que le llega la inoportuna visitante ella no puede realizar ningún tipo de práctica sexual por lo que me deja con el calentón. Así el segundo día, que suele ser el peor, cuando más dolores y más incomodidad puede tener, me tiene totalmente sumiso, a sus pies, y deseando (aún más) cumplir sus órdenes y satisfacer sus caprichos.
Y ya, sólo cuando de nuevo esté al 100% y pueda quedarse totalmente satisfecha podré de nuevo liberarme y dedicarnos a otras prácticas más habituales.
Creo que Ama estará de acuerdo...
23 may 2011
Lunes de relato
Aquel restaurante era muy intimo. Con una luz algo escasa y una música suave, era el lugar ideal para una cita romántica. Sin embargo, ella no estaba especialmente ansiosa por la cena, estaba ansiosa por lo que vendría después. Cada vez que le miraba, su deseo crecía más... Pronto, el ambiente en aquel reservado comenzaba a caldearse...- Uff, que hambre tengo... -Dijo antes de tomar un sorbo de su copa de vino.
- No te preocupes, no tardarán demasiado. -Respondió el. Ella se mordió los labios seductora antes de responderle.
- En realidad, es a ti a quien te lo comería todo.
El sonríe, se enrojece; no hay duda de que también la desea, solo hay que ver la forma en que sus ojos se desvían constantemente hacia sus pechos, apenas ocultos por el escote de su vestido y la forma en que su mano acaricia su muslo cada vez más arriba. La velada continúa, y con ella, los besos, las insinuaciones, los roces... Ambos se sienten cada vez más excitados. Ella deja caer un poco del vino por su pecho, y le pide que se lo quite. El, al principio avergonzado, accede y lame tímidamente su escote. Mientras, ella ha aprovechado para deslizar la mano a su entrepierna, donde siente una ya evidente erección.
- No hagas eso, me estas volviendo loco...
- Uhmm ¿Quieres que pare?- Le responde ella acariciándole con más fuerza.-¿Seguro?
Desde luego, el deseaba mucho más que eso, deseaba tumbarla sobre la mesa y penetrarla hasta quedar sin sentido, ambos lo sabían, pero el pudor les mantenía sujetos a las sillas, tentándose, insinuándose, desnudándose con la mirada. El pecho de ella subía y bajaba al ritmo de su respiración, cada vez más entrecortada... Finalmente, algo cambió cuando el camarero les trajo el postre...
- Ya no aguanto más. -Susurró ella mientras le hacía ponerse en pie y le tumbaba sobre la mesa. El se dejo hacer, incapaz de controlarse, incapaz de resistirse. Ella le arrebató la camiseta y le desabrochó el pantalón.
- Hoy tú vas a ser mi postre.
Tomó el helado que le habían traído y lo derramó sobre él, dispuesta a comerle por completo. Encontró su pene y comenzó a lamerlo con ansia, mezclando su sabor con el del chocolate,. Sintiendo cómo su erección crecía tanto como su propia excitación, satisfecha ahora por sus dedos, que habían encontrado su punto débil y jugaban ahora con él, volviéndola loca de deseo. Siguió disfrutando de su polla y deslizó los labios por toda ella, sintiéndola con la lengua a cada acometida. Pero pronto se cansó de aquello, y se subió también ella sobre la mesa, sobre él. Tomó el otro postre que aún les quedaba y lo derramó sobre su propio pecho, dejando que él le lamiera los senos y los pezones mientras le follaba sin poder controlarse. Se dio cuenta de que los presentes en el restaurante estaban viendo el espectáculo, pero lejos de escandalizarse, observaban, excitándose ellos también cada vez más; lo que le resultó aún más delicioso. Dejó que sus gemidos se oyeran por toda la sala, mientras le besaba y le mordía con fuerza, con todo su cuerpo temblando ante el placer que le provocaba cada golpe que recibía de sus caderas. Tomó el vino y lo derramó en su boca, bebiendo de ella y estremeciéndose, hasta que, con un escalofrío, alcanzó un orgasmo, apenas unos segundos antes que él. - Afuera, un matrimonio encontraba en la puerta del restaurante el cartel de “cerrado”.
21 may 2011
Me encanta...
Me encanta que mi Ama me obligue a ponerme de rodillas para que le bese los pies.
Me encanta que mi Reina vende los ojos para que juegue conmigo.
Me encanta que mi Diosa sin venir a cuento me meta su pie en mi boca.
Me encanta arrodillarme para meterme en su trasero y darle un beso negro.
Me encanta darle esos larguísimos orgasmos con mi lengua.
Me encanta cuando me pide un masaje en los pies, porque eso significa que podré tener sus preciosos dedos entre mis labios.
Me encanta cuando me pide un masaje en la espalda, porque siempre acabo sumido entre sus nalgas.
Me encanta que intente mantenerme al límite para que pierda la razón por ella.
Me encanta que me regale su saliva y rogarle más y más.
Me encanta enjabonarla y que me permita recorrer su cuerpo con mis manos.
Me encanta que pueda cepillarle el pelo y disfrutar de su frondoso pelo entre mis dedos.
Me encanta cuando descubro cómo mejora mi Ama en sus dotes de dómina.
Me encanta cuando tiempo después de haberle propuesto algún tipo de juego, ella descubre que le gusta incluso más que a mí.
Me encantan tantas cosas....

Y por supuesto, me encantan, sobre todo si a Ella le encantan.
Me encanta que mi Reina vende los ojos para que juegue conmigo.
Me encanta que mi Diosa sin venir a cuento me meta su pie en mi boca.
Me encanta arrodillarme para meterme en su trasero y darle un beso negro.
Me encanta darle esos larguísimos orgasmos con mi lengua.
Me encanta cuando me pide un masaje en los pies, porque eso significa que podré tener sus preciosos dedos entre mis labios.
Me encanta cuando me pide un masaje en la espalda, porque siempre acabo sumido entre sus nalgas.
Me encanta que intente mantenerme al límite para que pierda la razón por ella.
Me encanta que me regale su saliva y rogarle más y más.
Me encanta enjabonarla y que me permita recorrer su cuerpo con mis manos.
Me encanta que pueda cepillarle el pelo y disfrutar de su frondoso pelo entre mis dedos.
Me encanta cuando descubro cómo mejora mi Ama en sus dotes de dómina.
Me encanta cuando tiempo después de haberle propuesto algún tipo de juego, ella descubre que le gusta incluso más que a mí.
Me encantan tantas cosas....
Y por supuesto, me encantan, sobre todo si a Ella le encantan.
20 may 2011
¿Nos damos una ducha?
EL calor del agua, el frío de los azulejos, el morbo de lo distinto, la suavidad del jabón, la desnudez compartida, las húmedas caricias, el contraste entre el agua y su lengua, la ternura de enjabonar otro cuerpo...
No se ha inventado nada mejor.
Habrá que probarlo en un hidromasaje.
No se ha inventado nada mejor.
Habrá que probarlo en un hidromasaje.
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