20 may. 2011

¿Nos damos una ducha?

EL calor del agua, el frío de los azulejos, el morbo de lo distinto,  la suavidad del jabón, la desnudez compartida, las húmedas caricias, el contraste entre el agua y su lengua, la ternura de enjabonar otro cuerpo...


No se ha inventado nada mejor.

Habrá que probarlo en un hidromasaje.

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