26 may. 2011

"Esos días..."

Más de una vez ha pasado, estar de vacaciones o disfrutando de unos días libres juntos, con mucho sexo y mucha pasión cuando de repente hace su aparición y todo cambia.

Son esos días en los que la mujer prefiere mimos y cariños antes que sexo salvaje, cuando prefiere más quedarse tranquila que salir y tener un día ajetreado por ahí.

¿Qué mejor oportunidad para tratarla como se merece?

Podría ser buena idea tener una norma tal como...

"Mientras a A. no le apetezca masturbarse, J. tampoco podrá hacerlo".

El día que le llega la inoportuna visitante ella no puede realizar ningún tipo de práctica sexual por lo que me deja con el calentón. Así el segundo día, que suele ser el peor, cuando más dolores y más incomodidad puede tener, me tiene totalmente sumiso, a sus pies, y deseando (aún más) cumplir sus órdenes y satisfacer sus caprichos.

Y ya, sólo cuando de nuevo esté al 100% y pueda quedarse totalmente satisfecha podré de nuevo liberarme y dedicarnos a otras prácticas más habituales.

Creo que Ama estará de acuerdo...

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