1 may. 2011

Relato: El 'hotel' (I)

Paseaban de la mano por la calle cuando algo le llamó la atención. Era un cartel de promoción de unos buenos apartamentos, y ella se paró a leerlo con especial interés.

Tras ese instante, señaló el cartel y dijo:

- Vaya, tengo el capricho.

- Sí, estaría bien ir vida.

- Estaría bien no, vamos a ir… este finde.

- ¿Este finde? ¿No íbamos a ir al concierto?

- No, ya no. Quiero irme de hotel.

- Vale…como quieras.

- ¡Encima es todo incluido!

Él, aún dubitativo, se puso a leer más detenidamente el cartel buscando donde ponía eso de todo incluido.

- No es todo incluido… Es sólo alojamiento, de hecho… es que son apartamentos.

- ¿No es todo incluido? Vaya… que pena.

- Putada… sí.

- ¿Putada? -. Sonrío pícaramente y contestó. - Yo quiero que sea todo incluido y así será. Así que ya sabes... Y llama ya y reserva, no vaya a ser que me vaya a quedar sin él.

Entonces... en ese momento... él supuso por donde iban los tiros.

Después de un resto de semana totalmente normal, ese viernes al mediodía llegaron a los lujosos apartamentos. Él hizo el pago en la luminosa recepción y subieron a la habitación.

Nada más entrar ella fue hacia un cómodo sofá que había enfrente de la televisión y se recostó plácidamente. Él por el contrario, dejó las cosas y se sentó en la cama, probando lo mullido de su colchón.

Al cabo de unos segundos ella le miró dominante.

- El todo incluido no cae del cielo.

- ¿Cómo?

- Que vayas al supermercado de enfrente y traigas todo lo del fin de semana, y luego lo guardas todo en su sitio.

- Vale cariño.

- ¿Cariño?

- Vale... ama.

- Mucho mejor. Ah, y vete y saca dinero suelto por si quiero comprarme algún capricho.

Y salió hacia la calle… con tranquilidad, pero metiendo la mano en uno de sus bolsillos con la intención de disimular la rápida erección que las últimas frases le habían provocado.

Compró todo lo necesario, además de varios caprichos que supuso que le encantarían a su amada y volvió al apartamento. Él, que se esperaba ver a su señora tal como la dejó, tranquila en el sofá, se encontró con una escena que para nada podía esperar.

Ella se encontrada de pie, en medio de la habitación, imponente, como si fuera el mismo centro del universo en aquel pequeño lugar. Tacones, medias, una lencería espectacular, corset y un discreto pero fiero maquillaje.

- Arrodíllate a mis pies y bésame los tacones sucio esclavo.- Él, ya tembloroso, se arrodilló al instante.

- Y más vale que de aquí hasta el domingo me trates como la jodida diosa que soy. Si no, saldré con esta pinta a la calle… Y no creo que en esta playa tarde mucho en encontrar a algún machote que babee por metérmela. Y ahora levántate y ordena todo lo que trajiste. Te estaré esperando en la cama.

- Sí, ama.

- Ah, y ya puedes irte desnudando. Y guarda lo que traes en la maleta. No te va a hacer falta la ropa hasta que nos vayamos.

Se desnudó en segundos y se dirigió a la pequeña cocina. Ella, le agarró fuertemente una nalga, dejando la marca visible de sus uñas....

Continuará...

1 comentario:

  1. La chica tiene una personalidad arrolladora. Yo creo que ambos se complementan genial. Me pasaré el próximo viernes por aquí para ver si colgaste la continuación.

    Un saludo.

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